lunes, 5 de abril de 2010
Lenguas extrañas
lunes, 8 de marzo de 2010
Como en un día de fiesta
Como en un día de fiesta,
las respetables mujeres maduras
de respetables barrios londinenses
enseñaban las tetas en la piscina
a las diez y cuarenta y ocho de la mañana.
Por el desayuno desfilaba
una monstruosa parada
de tullidos, lisiados y jubilados
por obra y gracia de las británicas pensiones
de Su Majestad la Reina.
Luego estaban los tatuados,
los solícitos macarras de la happy hour
(de 17:00 a 18:00h y de 20:00 a 21:00h),
los impasibles espectadores
de dúos musicales con desconchones.
Lo mejor era volver a la habitación,
encender la tele
y encontrarnos en las sábanas blancas.
Hacer el amor y soñar
con Cabo de Gata y películas de Sergio Leone.
Como si fuera un día de fiesta.
lunes, 1 de marzo de 2010
Otra ciudad
jueves, 25 de febrero de 2010
Noche de viento
Galería Pasos y Días.
lunes, 22 de febrero de 2010
Ciro
Ciro es ese hombre que siempre está en movimiento, al que me encuentro yendo a alguna parte, pero nunca parado. Cuando nos encontramos, sonríe y me llama por mi nombre, para decir a continuación con su voz intensa un "hola" que parece llegar desde las alturas bolivianas con el sonido lejano de un tinku, o la festividad del carnaval de Oruro, donde nació.
Artista, obrero y, sobre todo, un hombre bueno, Ciro dejó Bolivia con 18 años. A esa edad ya tan lejana se convirtió en lo que aquí llamamos "inmigrante". Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay Brasil... Ha pasado media vida de país en país y volviendo a Bolivia. Ahora, con 53 años, anda con el corazón a medio camino entre mi ciudad y su Cochabamba, donde dejó a su mujer y sus hijos.
Tiene una caja de herramientas y busca trabajo para enviar algo de dinero a casa. La vida le podría haber tratado mejor, pero él no pierde la sonrisa, y eso me hace mantener la confianza en el ser humano.
Ciro es una persona fuera de lo normal, sobre todo porque no lo aparenta, como los superhéroes.
Galería Ciro.
Galería Pasos y Días.
lunes, 15 de febrero de 2010
La realidad
A veces chocamos con la realidad que hay detrás de las grandes avenidas.
Otras veces chocamos con la realidad como el que se estrella contra una pared sucia.
martes, 9 de febrero de 2010
Suéltalo ya
(Nota: me apetecía recuperar algunos de los relatos breves escritos hace un tiempo, y así ponerles también imágenes. Que nadie piense lo que no es).
Galería Pasos y Días.
domingo, 7 de febrero de 2010
Lunes
Galería Pasos y Días.
martes, 2 de febrero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
Sábado
Galería Pasos y Días.
jueves, 21 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
Aguaderas
Imposible no pensar en los versos de Antonio Machado:
"Y en todas partes he vistoGalería Aguaderas.
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra".
miércoles, 13 de enero de 2010
Radio Patio
Su inflexión era perfecta y le explicaba al hombre en qué punto se encontraba "su historia" (una historia tal vez más larga, desconocida para mí, que tan sólo vislumbré esta conversación un par de minutos). Me imaginaba esa presencia masculina y apocada ante una mujer con las ideas tan claras, que en ese momento desgranaba con de forma razonada, ajena a lo sentimental, y argumento tras argumento, por qué no podían retomar su relación. Ella le explicaba que ninguno de los dos eran ya niños, que había estado bien, pero que tenían edad y madurez para comprender que lo suyo había acabado hacía tiempo. Ahora, dijo ella, necesitaba estar sola.
Galería Pasos y Días.
domingo, 10 de enero de 2010
'Round About Midnight
Recuerdo el impacto que supuso mi primer contacto con el jazz, a esa edad en la que la vida es un libro en blanco del que estamos deseosos de llenar páginas. Tocaba un cuarteto que se pasó la noche interpretando jazz al más puro estilo de Nueva Orleans y ya no puede despegarme de aquella música, de sus posibilidades infinitas.
Al día siguiente algo me empujó a buscar discos de jazz en las tiendas del centro, y allí estaba 'Round About Midnight, de Miles Davis. Cuando llegué a casa, no tardé en ponerlo. Comenzó a sonar la primera canción, la que da al título al disco, y a los pocos segundos, ahí entraba, afilada como los sentimientos a los que no se les puede dar nombre, la trompeta de Davis. Una trompeta cargada de humo para hacerla sonar a la hora en la que las mujeres se dejan quitar la ropa, o para las noches vacías de insomnio que se llenan con el ruido del camión de la basura, incluso para echar un cigarro los que no fumamos.
Tengo más discos de jazz en mi colección, pero sólo aquél me sacudió.
Galería Pasos y Días.
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